Evolución del Parkinson

La Enfermedad de Parkinson es la segunda enfermedad neurodegenerativa con mayor prevalencia en España. Además, es considerado un problema sociosanitario de gran relevancia, dada su creciente prevalencia y complejidad en el abordaje. 

El Parkinson provoca la degeneración de neuronas de forma crónica y progresiva. Aunque sabemos que los síntomas del Parkinson se originan por un problema que se ubica en el cerebro, los efectos de la enfermedad involucran muchas otras funciones del cuerpo. En la enfermedad pueden aparecer dificultades en la realización de algunos movimientos que se producen con mayor lentitud, temblor y rigidez.

Evolución de la enfermedad de Parkinson

La enfermedad se manifiesta de forma única e individual. Esto se debe a que influyen múltiples factores en la evolución de la enfermedad. Algunos de ellos son:

  • Edad de inicio
  • Respuesta a la medicación farmacológica
  • Ejercicio físico
  • Calidad del sueño
  • Nutrición equilibrada
  • Actitud frente a la enfermedad
  • Apoyo social

Tras el diagnóstico de Parkinson, una de las preguntas más frecuentes es cómo y en qué tiempo va a evolucionar la enfermedad. Para esto, existen algunas escalas que sirven para establecer el estadio en el que se encuentra y hacer un seguimiento de la evolución.

Etapas y progresión del Parkinson

De forma general, en las primeras etapas se observan síntomas leves en el movimiento, que pueden afectar a uno o ambos lados del cuerpo; y, conforme avanza la enfermedad, puede afectar gravemente al movimiento y dificultar la autonomía de la persona. 

  • Etapa 1. Los síntomas son leves y afectan a un lado del cuerpo, sin interferir en las actividades de la vida diaria. 
    • Ligero temblor en una zona del cuerpo.
    • Alteraciones de la marcha y postura.
    • Lentitud del movimiento.
    • Rigidez en alguna parte del cuerpo, frecuentemente en la expresión facial.
  • Etapa 2. Empeoramiento y afectación evidente de ambos lados del cuerpo. En este punto, cobra especial relevancia lentitud del movimiento. Además, aparecen problemas para caminar e inestabilidad en la postura. Sin embargo, aún puede vivir sola, pero las tareas diarias se vuelven más complejas. 
  • Etapa 3. Se considera una etapa intermedia caracterizada por la agudización de los síntomas anteriores. Así, la persona las dificultades de equilibrio y lentitud, frecuentemente, provocan caídas. De esta forma los síntomas afectan significativamente a actividades básicas como comer o vestirse.
  • Etapa 4. En este punto, los síntomas son graves y limitantes. La persona puede requerir un andador para caminar y necesitar ayuda para cubrir las necesidades básicas. Aquí, aparecen otros síntomas no motores como:
  • Etapa 5. Las complicaciones aumentan y se produce una rigidez total en las piernas, requiriendo ayuda permanente para moverse con autonomía.

Cada paciente de párkinson es diferente y no es posible determinar una evolución universal. Además, tampoco se conoce con exactitud la duración de cada una de las fases del párkinson, pues varía según el afectado. Por esto, es importante acudir periódicamente al neurólogo para hacer un seguimiento de la evolución de la enfermedad.

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