“El TDAH no existe”: una de las mentiras más difundidas por los pseudocientíficos

Seguramente habrás leído o escuchado a algunas personas dudar o negar la existencia del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH). No es raro toparse con frases como:

“Es normal que haya niños más nerviosos o torpes”, “ya cualquier cosa la consideran una enfermedad”, y por supuesto: “el TDAH es un invento y no hay pruebas firmes que lo demuestre”.

TDAH no existe

Estas ideas parecen proliferar en las redes sociales y en medios de comunicación cuyo único objetivo es crear polémica y captar público. Es información que no ha sido debidamente comprobada ni contrastada, y se sitúa muy lejos del método científico.

Podemos situar el origen de esta controversia a partir de la tergiversación de una noticia publicada en 2012 en el periódico alemán Der Spiegel.

Al parecer, los medios de comunicación anunciaban:

“Leon Eisenberg, el descubridor del TDAH, confesó poco antes de morir que este trastorno realmente no existía.”

Se podrían destacar varias pruebas que demuestran la inexactitud de esta afirmación, pero sólo señalaremos las más básicas.

En primer lugar, no podemos atribuir a una sola persona el descubrimiento del TDAH. Leon Eisenberg fue un psiquiatra infantil que llevó a cabo los primeros estudios sobre el efecto de los fármacos en niños con problemas de concentración. Pero antes ya se hablaba de este trastorno, aunque bajo otras denominaciones.

“Descubrir” un trastorno es algo mucho más complejo, e implica la suma de varias contribuciones de distintos científicos a lo largo del tiempo.

En segundo lugar, este suceso fue producto de una malinterpretación. En concreto, hubo una mala traducción del artículo original. Según la herramienta de traducción online más utilizada, el psiquiatra dijo que el TDAH era “inventado”. Aunque, en realidad, se refería a que estaba sobrediagnosticado.

Viéndolo en su contexto, se trataba de un reportaje sobre el incremento de diagnósticos de enfermedades mentales. Eisenberg afirmó que este trastorno estaba siendo sobrediagnosticado y que había que plantearse ser más preciso al respecto.

Es curioso que actualmente haya personas que sigan manteniendo esta idea, a pesar de la gran cantidad de estudios científicos que demuestran la existencia de dicho trastorno. Hay firmes evidencias de su relación con ciertas anomalías en el funcionamiento y estructura cerebral, asociándose con patrones conductuales característicos.

Una prueba de ello es un estudio publicado el 15 de febrero de 2017 en la revista The Lancet Psychiatry.

En él participaron 1713 pacientes con TDAH y 1529 participantes sanos con edades comprendidas entre los 4 y los 63 años. Se descubrió que los individuos con TDAH poseen una reducción en el volumen de estructuras subcorticales del cerebro. Concretamente, existe un retraso en la maduración de la amígdala, el hipocampo y el núcleo de accumbens (principalmente).

Además, sobre 1980, se halló a través de EEG, que los niños con TDAH experimentan una reducción en su actividad cerebral durante tareas de concentración en el lóbulo frontal. A partir de ahí, diferentes estudios con distintas técnicas de imagen cerebral han encontrado resultados similares.

Por otro lado, también se han descubierto ciertas influencias genéticas. Parece haber un vínculo entre el TDAH y algunos genes implicados en la neurotransmisión dopaminérgica como EL DRD5, DRD1B y DRD1L2 en el cromosoma 4; y DRD4 en el cromosoma 11.

Esto nos ayuda a reflexionar como puede influir en nosotros contenidos que carecen de base científica, siendo necesario adoptar una posición crítica ante cualquier información. Sobre todo, aquella que tiene un gran impacto en la vida de muchas personas.

Es fundamental, principalmente por parte de los profesionales, ser responsables con el manejo de la información. Y más cuando se trata de aspectos tan serios como la salud.

El TDAH es una enfermedad que afecta a millones de personas, niños y adultos. Aquellos que viven de cerca el trastorno saben que es imposible negar su existencia. Silenciar una enfermedad real es una irresponsabilidad que puede acarrear consecuencias devastadoras.

Referencias

Adhopia, V. (16 de febrero de 2017). Children with ADHD have some smaller brain regions, study shows. Obtenido de CBC: http://www.cbc.ca/news/health/adhd-brain-structures-1.3983919

Attention Deficit Disorder ADD/ADHD. (s.f.). Recuperado el 23 de febrero de 2017, de Amenclinics: http://www.amenclinics.com/healthy-vs-unhealthy/attention-deficit-disorder-addadhd/

Cervera, F. (3 de mayo de 2015). El decubridor de TDAH no confesó nada antes de morir. Obtenido de ULUM: http://www.amenclinics.com/healthy-vs-unhealthy/attention-deficit-disorder-addadhd/

Hoogman, M., Bralten, J., Hibar, D. P., Mennes, M., Zwiers, M. P., Schweren, L. J., & … Franke, B. (2017). Articles: Subcortical brain volume differences in participants with attention deficit hyperactivity disorder in children and adults: a cross-sectional mega-analysis. The Lancet Psychiatry, doi:10.1016/S2215-0366(17)30049-4

Ribases, M., Ramos-Quiroga, J., Hervas, A., Sanchez-Mora, C., Bosch, R., Bielsa, A., & … Cormand, B. (n.d). Candidate system analysis in ADHD: Evaluation of nine genes involved in dopaminergic neurotransmission identifies association with DRD1. World Journal Of Biological Psychiatry13(4), 281-292.

Cinta Martos Silván
Licenciada en Psicología
Especialista en Neuropsicología
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