Aspectos psicologicos en la intervencion en dolor cronico - Nepsa Rehabilitación Neurológica

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Aspectos psicologicos en la intervencion en dolor cronico

El dolor es una experiencia real vivida como desagradable o aversiva, sabemos que la prevalencia en España oscila entre el 10 y el 25% unos porcentajes que indican una alta tasa de personas que conviven con el dolor crónico.

Si tuviéramos que definir qué es el dolor, la propuesta que hace la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor (IASP) sería la más concreta: “El dolor es una experiencia sensorial y emocional desagradable, generalmente asociada a un daño tisular real o potencial, o descrito en términos de dicho daño y cuya presencia se manifiesta por alguna forma de conducta observable, visible o audible”.
De esta definición podemos destacar que el daño potencial refiere a la posibilidad experimentar dolor sin que exista una lesión, por lo tanto las causas de su aparición en este caso son psicológicas.

He de añadir que según la teoría de la compuerta de Melzack y Wall(1965) la percepción del dolor (su inhibición o excitación) va a estar regulada por el Sistema Nervioso Central por tanto son los procesos psicológicos y emocionales los que pueden modular la señal sensorial, interviniendo la atención, la memoria, los procesos cognitivos de valoración, las creencias…dolorcabeza

En la consulta, lo que nos transmiten las personas con dolor crónico es la influencia de cómo éste está afectando a varios ámbitos de sus vidas.

-A nivel funcional, se aprecia una disminución en la frecuencia tipo de actividades de la vida diaria, suele darse un cese en el trabajo por abandono o largas bajas, no se cumplen con las tareas de autocuidado…

A nivel emocional, se observan sentimientos de irritabilidad, preocupación, fracaso e impotencia ante los intentos infructuosos por eliminar el dolor, lo que lleva a un estado de desánimo y profundos sentimientos de tristeza y depresión que a su vez puede hacer que la persona llegue a replantearse el sentido de seguir viviendo.
Por otro lado la ansiedad o depresión fomentan el malestar focalizando la atención en lo negativo de la situación favoreciendo un incremento del dolor y baja tolerancia al mismo.

-A nivel social, el dolor hace que la persona se aísle, descuidando sus relaciones sociales con amigos, se deja de realizar actividades placenteras de ocio, se alteran las relaciones con la pareja y familia, las conversaciones suelen centrarse en el dolor y se comparten menos momentos agradables.

-A nivel cognitivo, pueden presentarse dificultades en la atención, desorganización mental y problemas de concentración y memoria.

-A nivel conductual, se suele hacer un abuso de la toma de analgésicos, numerosas visitas médicas y a distintos especialistas, largos periodos de reposo y conductas de dolor que intentan disminuirlo, tales como el incremento de la tensión muscular que en un primer momento puede ayudar a soportarlo pero que a la larga produce rigidez, contracturas y más dolor.

-Los propios síntomas como son el dolor, la fatiga, y problemas de sueño.

Después de presentar esta visión del dolor crónico se entenderá el papel fundamental que juega el tratamiento psicológico. Lo que persigue esta intervención es que la persona con dolor crónico encuentre alivio y aprenda a manejar su situación y no tanto buscar una cura de forma que pueda aceptar las condiciones que le han tocado vivir y que no se pueden cambiar.

dolor

Así los objetivos y estrategias que se plantean desde el tratamiento psicoterapéutico son diversos:
1. Reelaborar o revisar las creencias que se tienen a cerca del dolor, y la valoración de su situación, diminuyendo los pensamientos negativos.
2. Aprender a vivir bajo estas circunstancias retomando progresivamente actividades diarias y de ocio a pesar del gran esfuerzo.
3. Utilizar técnicas de relajación en los momentos más álgidos del dolor para contrarrestar la tensión que provoca el dolor.
4. Favorecer la actividad física y deportiva (en el caso de que el médico lo aconseje).
5. Modificar conductas inadecuadas que retroalimentan el dolor.
6. Buscar, utilizar e intervenir en el apoyo de la red social, investigar cómo puede estar dando demasiado espacio al dolor y asesorar sobre cómo sus cuidados pueden ser más eficaces.
7. Aprender a manejar las emociones negativas y de desesperanza.
8. Fomentar una actitud positiva, focalizando la atención en la capacidad y en las cosas que se pueden seguir haciendo.
9. Aceptar las limitaciones sin quedarse únicamente en ellas, permitir experimentar las sensaciones sin negarlas con el fin de no interferir en su regulación.

Conseguir todos estos objetivos requieren tiempo y esfuerzo pero con la ayuda y acompañamiento de tu terapeuta serán alcanzables.

Autora: Cristina Martínez Bernal

Psicoterapeuta de Nepsa

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