Trastornos Disociativos

¿En qué consisten?

Los trastornos disociativos son trastornos mentales que suponen una desconexión y una falta de continuidad entre pensamientos, recuerdos, entornos, acciones e identidad.

Quién padece estas enfermedades escapa de la realidad de forma involuntarias y poco saludables, lo que termina afectando negativamente a su vida diaria.

En todos estos trastornos, en lugar de experimentarse las situaciones como una sucesión continua, las realidades quedan aisladas de otros procesos mentales.

¿Qué los causa?

Los estudios tienden a indicar que la disociación procede de una combinación de factores ambientales y biológicos. La causa de que sea heredada parece ser que esta descartada.

Los abusos físico y/o sexual en la infancia y otras formas de trauma se asocian al desarrollo de los trastornos disociativos. La disociación también puede deberse cuando hay una negligencia severa o abuso emocional, es decir, cuando se da un maltrato psicológico.

El trauma repetido en la niñez aumenta mucho la probabilidad de que se genere un trastorno disociativo en la edad adulta.

Por otra parte, el estrés de una guerra o una catástrofe natural también puede desembocar en un trastorno disociativo.

Características clínicas

La sintomatología dependerá del tipo de trastorno disociativo, pero en general se puede hablar de:

  • Pérdida de memoria de ciertos acontecimientos, sucesos, personas e información personal.
  • Sensación de estar separado de uno mismo y de sus emociones.
  • Percepción de que las personas y cosas que la rodean están distorsionadas o son irreales.
  • Un sentido confuso de la identidad.
  • Estrés significativo o problemas en las relaciones personales, trabajo, y en los ámbitos importantes de la vida.
  • Incapacidad para afrontar bien el estrés emocional o profesional.
  • Problemas de salud mental, como depresión, ansiedad, y pensamientos y comportamientos suicidas.

El manejo de las emociones

Uno de los principales problemas para las personas que sufren estas patologías es la alteración de la regulación emocional, presentan una gran dificultad para tolerar y manejar experiencias emocionales intensas.

Esto se debe en gran parte a las consecuencias de un entorno negligente y/o abusivo, en el cual no pudo aprender a calmarse a sí mismos o a modular las emociones.

Esta incapacidad para manejar emociones intensas puede desencadenar una cambio en el estado del yo, desde un estado de ánimo a otro. Es por ello, que los trastornos disociativos pueden considerar esfuerzos de autorregulación cuando el control emocional falla.

Tipos de trastornos disociativos

Según el Manual Diagnóstico y estadístico de los Trastornos Mentales o DSM-5 se pueden tres tipos de trastornos disociativos:

Amnesia disociativa:

Supone una incapacidad repentina para recordar información personal importante y que pueda ser explicada a partir de un olvido normal. Suele presentarse en situaciones conflictivas para la persona como respuesta directa.

Estas situaciones pueden ser de tipo sentimental, presiones económicas o un información demasiado dolorosa como para enfrentarse a ella.

Se suele presentar de forma repentina y puede durar minutos, horas o incluso de forma muy rara, meses o años.

Pero por lo general, suele desaparecer si la persona se termina enfrentando a la situación que la desencadenó.

Trastorno de identidad disociativo:

Este trastorno es conocido también con el nombre de Trastorno de Personalidad Múltiple. Se caracteriza por alternar diferentes identidades. La persona puede sentir la presencia de dos o más personas o identidades que hablan en su cabeza y que dichas personalidades la han poseído.

Cada identidad puede tener un nombre, una personalidad y una historia personal únicas.

Se trata de la manifestación más severa y crónica de la disociación. Quienes sufren este trastorno también pueden padecer amnesia disociativa.

Trastorno de despersonalización y desrealización:

La despersonalización supone una sensación de extrañeza, como si la persona viera desde fuera o como si estuviese alejada de la misma. En la desrealización es el propio entorno el que se percibe como extraño.

Son sensaciones que, en grado menor, y sin que lleguen a afectar a la vida de la persona, se pueden tener en algunos momentos de la vida. La diferencia es que cuando se trata de una alteración patológica altera la vida de la persona y le causa un profundo malestar.

Tratamiento

El tratamiento puede variar según el tipo de trastorno disociativo, pero en líneas generales las dos vías de intervención son:

Farmacológica:

A día de hoy no existen medicamentos específicos que traten este tipo de trastornos, sin embargo, el uso de antidepresivos, ansiolíticos o antipsicóticos se utilizan para controlar los síntomas de salud mental asociados con los trastornos disociativos.

Psicoterapia:

Es el principal tratamiento para la disociación. La forma de terapia que se suele utilizar es la “terapia de conversación”, “asesoramientos psicológicos” o “terapia psicológica”.

El terapeuta haba con el paciente de su trastornos y los problemas relacionados; se trabajará para ayudarte a entender la causa de tu trastorno y a desarrollar nuevas formas de afrontar las situaciones de estrés.

 

 

En NEPSA Rehabilitación Neurológica contamos con profesionales del ámbito de la neurología, la psicología, y la neuropsicología que pueden ayudar a las personas con este problema y a sus familias.

 

 

Referencias

 

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