Monográficos para Pacientes y Familiares: Alzheimer VI

LA DEMENCIA COMO UN VIAJE I

La demencia es frecuentemente descrita como un viaje. La persona con demencia comienza su viaje con el reconocimiento propio de que hay un cambio en sus habilidades o en su memoria. A medida que el cambio progresa, otras personas se van uniendo a su viaje para ofrecer apoyo y compañía. Algunos compañeros de viaje sólo viajan un corto trayecto con la persona, quizás ofreciendo algunos servicios específicos en unos momentos específicos, mientras otros recorren una larga distancia. En esta sección vamos a hablar un poco sobre este viaje.

 

El impacto de las alteraciones en la memoria de la persona con demencia

 

Independientemente de la severidad de la demencia, los síntomas siempre causan un impacto en la persona y en su entorno que suele hacerse evidente al principio por los cambios de conducta o humor de la persona con demencia.

 

Los síntomas de la demencia, algunos de los cuales ya han sido enumerados en anteriores entradas, se pueden resumir en las siguientes áreas:

 

  • Pérdida de memoria
  • Dificultades del lenguaje
  • Incapacidad o dificultad para llevar a cabo tareas físicas, como utilizar cubietos o similar.
  • Dificultades para reconocer personas u objetos.
  • Alteraciones de la conducta y otros síntomas psiquiátricos

 

Todos estos sínotmas contribuyen a la discapacidad progresiva de la persona.

 

Demencia Leve, primera parada del viaje

 

En las etapas temprviaje ancianoanas de la demencia, la persona experimenta frecuentes y sutiles cambios día a día. Estos cambios siempre representan un cambio con respecto a cómo la persona funcionaba previamente y siempre son evidentes primero para esta persona.

 

Al principio, como no es tan notable para las demás personas y para ellos mismos, los pequeños cambios son relacionados con la edad, el estrés o tener demasiadas ocupaciones. Esta primera fase, donde las dificultades no son tan obvias, la llamamos demencia latente.

 

Más adelante, poco a poco, comenzarán a aparecer más síntomas que preocuparán a la familia y harán que vean necesario visitar a su médico.

 

Los pequeños cambios durante la fase de demencia latente tienen su mayor impacto en la psicología de la propia persona, más que en el entorno; los pacientes se sienten ansiosos, deprimidos… pueden quejarse más de problemas físicos a los que ante no habrían dado importancia como dolores de estomago, de cabeza. Pueden perder la concentración fácilmente en el trabajo o en casa, se pueden mostrar más irritables, con menos interés o iniciativa, impacientes. Se da un procesos cíclico en el que la ansiedad por sus síntomas produce frustración y la frustración produce más anseiedad.

 

En esta fase es muy fácil confundir la demencia con la depresión y viceversa, es aquí donde el trabajo de neurólogo y el neuropsicólogo es más fino para poder llegar a un diagnóstico certero y temprano.

 

En la siguiente entrada contaremos la siguiente parada en este viaje.

 

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