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Esclerosis Múltiple

Compartimos con vosotros un artículo sobre la Esclerosis Múltiple, dado que hoy es el día de esta patología

Esclerosis Múltiple

La esclerosis múltiple (EM) es una enfermedad degenerativa crónica que afecta al sistema nervioso. La EM provoca daños en las vainas de mielina que recubren los axones neuronales. Esta afectación de la mielina provoca la alteración de la transmisión de los impulsos eléctricos neurales, dando lugar a un decremento de la velocidad de conducción de dichos impulsos entre las neuronas. La EM suele presentarse entre los 20 y los 40 años, y afecta más a mujeres que a hombres, en una proporción de 1’5 a 1.

El diagnóstico de la EM tiene su base en la historia clínica neurológica y la exploración física, además contribuyen al diagnóstico el uso de potenciales evocados y resonancia magnética.

Existen distintos tipos de patrones clínicos en la EM:

  • EM remitente-recurrente: constituye el patrón más frecuente de EM. En este patrón aparecen brotes de disfunción neurológica de más de 24 horas de duración, remisión completa o parcial de los síntomas.
  • EM progresiva-secundaria: en esta forma, el inicio está marcado por brotes, que dejan paso a un curso progresivo, con aparición lenta y paulatina de síntomas. En este patrón, apenas hay recuperación de los síntomas.
  • EM progresiva-primaria: en este curso no se dan brotes definidos, sino que existe un empeoramiento constante, tras un inicio lento.
  • EM progresiva-recidivante: con comienzo lento, pero con aparición de brotes con o sin recuperación completa.

Síntomas

Existe una gran variabilidad en la sintomatología de la EM, pero entre los síntomas que se han descrito podemos destacar los siguientes:

  • Disfunción de los nervios craneales: trastornos de las vías visuales, tales como neuritis óptica, que consiste en dolor agudo en el ojo; el fenómeno de Uhthoff, el cual se refiere a la pérdida de agudeza visual tras un aumento de la temperatura corporal; trastornos de las vías oculomotoras, como el nistagmo, la oftalmoplejía internuclear (movimientos oculares horizontales anómalos), movimientos espasmódicos en el seguimiento ocular y dismetrías oculares.

También pueden encontrarse problemas de sensibilidad facial, neuralgia del trigémino, paresia facial unilateral, hiperacusia o hipoacusia, diplopía, etc. como resultado de la afectación de otros nervios craneales.

  • Alteración de las vías sensitivas: se pueden encontrar alteraciones en la sensibilidad vibratoria, disminución del dolor, trastornos en la propiocepción…
  • Alteración de las vías motoras: paraparesia o paraplejía, espasticidad, clonus.
  • Alteración de las vías cerebelosas: alteración de la marcha (equilibrio), temblor intencional, dismetría, falta de coordinación bimanual, ataxia, habla escandida, disartria…
  • Alteración de las funciones urinaria, intestinal y sexual: se suelen encontrar problemas como la incontinencia, vaciamiento urinario incompleto, estreñimiento, disfunción eréctil, disminución o ausencia de la actividad sexual…
  • Fatiga: no necesariamente relacionada con el nivel de actividad física. Constituye un síntoma característico de la EM.
  • Trastornos afectivos: el más común es la depresión, el cual puede estar provocado por la adaptación a la enfermedad, siendo esta crónica e incurable, aunque también se sugiere cierto componente orgánico del trastorno.
  • Problemas cognitivos: se suele encontrar deterioro cognitivo entre el 40 y el 65% de pacientes de EM. Los déficits más comunes suelen encontrarse en áreas como la atención sostenida, la velocidad de procesamiento de la información, el razonamiento abstracto, la memoria y las funciones ejecutivas.

Al no existir cura para la EM, el mejor abordaje terapéutico es la intervención multidisciplinar, con un equipo que debiera estar integrado por un médico rehabilitador, enfermeros, fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales, logopedas, psicólogos, trabajadores sociales, etc., para así poder proporcionar al paciente las ayudas necesarias para que éste pueda conservar la mayor autonomía y calidad de vida posibles.

Referencias:

Pérez-Elvira, R. (2010, 27 de diciembre). Neuropsicología de la esclerosis múltiple. Revista PsicologiaCientifica.com, 12(22).

Tirapu Ustárroz J, Rios Lago M, Maestú Unturbe F. Manual de neuropsicología. Editorial Viguera. 2008.

Muñoz JM, Tirapu J. Rehabilitación neuropsicológica. Síntesis; 2001

Arango-Lasprilla, J. C., Peluca, J. & Chiaravalloti, N. (2007). El perfil neuropsicológico en la esclerosis múltiple. Piscothema, 19 (1).

Diego J. López Bote

Neuropsicólogo Clínico Subdirector Asistencial NEPSA Rehabilitación Neurológica

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